Hay veces que buscamos hacer cualquier otra cosa, antes que VIVIR. Cuando VIVIR, es lo único que debemos hacer.

¿Qué es lo que te hace estar vivo?

¿En qué momento eres plenamente consciente de que estás viviendo?

¿Qué te lo recuerda?

Y es que hay veces, que buscamos hacer cualquier otra cosa, antes que SENTIR. Cuando SENTIR es lo único que podemos hacer, para darnos cuenta, de lo vivos que estamos.

VIVIR es SENTIR. Sentir es vivir la emoción y el sentimiento. Emocionarse con lo que vives. Seguir viviendo mientras sientes lo que te toca sentir. La vida es vida, porque se siente. Si no se sintiera, no sería vida, si no muerte. Porque la muerte no la siente el que muere, la siente el que contempla, al que dejó de sentir.

No puedes vivir sin sentir. Ya que no te percatarías de que sigues vivo. Siempre estás sintiendo algo. No sabes no sentir, como no sabes no vivir. Aunque haya veces que preferirías no sentir eso que sientes, sin darte cuenta, que preferir eso, es renunciar a la vida, mientras te alejas de ella.

Es entonces, cuando decides entretenerte con el mal vivir y el mal sentir. Por ejemplo, cuando sientes algo desagradable. Un sentimiento, lo suficientemente sutil como para no percibirlo a simple vista, aunque te desgarre por dentro.

La tristeza o la soledad pueden ser buenos ejemplos. Imagina que dentro de ti, te sientes triste y solo. Sin embargo, no lo reconoces a fuera, te lo guardas para ti. Lo escondes y ocultas, ya que entre otras cosas, lo relacionas con tu debilidad. Como no te gusta mostrarte débil frente a los demás, rechazas esa tristeza y esa soledad. Además, estás acostumbrado a ocultar, reprimir o distorsionar lo que es desagradable para ti, así que lo compensas, entonces, con otra cosa, para que te haga sentir diferente. Y así poder olvidar, o eso te crees tú, esa tristeza o esa soledad.

Son muchas las conductas que pueden despistarte, haciéndote creer que si las practicas, puedes dejar de sentir eso que tanto te lastima. Comportamientos compensatorios que en vez de equilibrarte, te desequilibran cada vez más. Normalmente, este tipo de conductas, se basan en buscar una nueva recompensa, que te cause un placer inmediato. Ya que desde la inmediatez, parece que dejas de sentir eso que no te gusta. Sin embargo no lo dejas de sentir, simplemente lo sustituyes por otra cosa. Y eso que no quieres sentir, no te abandona, espera impaciente, detrás de la recompensa, para ver si así, te atiendas después.

Existen muchos tipos de comportamiento compensatorios que actúan a través de una recompensa inmediata. Trastornos alimenticios, el consumo de drogas o alcohol, el consumismo desmedido, encontrar el placer a través del juego o del sexo. Cuando una conducta se convierte en exceso, es que existe una carencia que la provoca. Y por compensar dicha carencia, te excedes en otra cosa, normalmente que te causa placer.

¿Y no sería mejor que en vez de compensar tu carencia, la atendieses, para así evitar tus excesos?

A pesar de todos tu esfuerzos por disimular y hacerte creer que no pasa nada, sí que pasa. Porque no has cambiado nada, sólo has añadido cosas. Has recurrido a otra nueva fuente de placer para sentir otra cosa y no lo de siempre. Pero lo de siempre, sigue intacto. Mientras que el motivo principal, de eso que te causa tristeza o soledad, sigue pasando desapercibido.

Y es que hay veces que buscamos hacer cualquier otra cosa, antes que estar vivo. Intentamos apagar lo que sentimos, como si eso surtiera efecto. No nos damos cuenta que eso que sentimos es lo que nos hace vivir. Es cierto que todo lo que sentimos no es placentero, pero también es cierto que tampoco podemos estar disfrutando todo el tiempo.
Si tu vida fuese un placer continuo.

¿Cómo reconocerías el placer?

¿Cómo aprenderías del dolor?

El origen etimológico de las palabras siempre me ha inspirado y me da pistas de cómo hacer un buen uso de ellas. Y es que SENTIR, proviene de oír, de hecho en algunos idiomas, como por ejemplo, el italiano, «sentiré», sigue significando lo mismo, oír.

Sentir, es oír lo de dentro. Escuchar lo que sientes. Escucharte. Sentirte. Aceptarte. Amarte. Porque SENTIR es VIVIR. VIVIR es sentirte y escuchar lo que cuentan tus emociones. Tienen mucho que decir a cerca de ti. No las tapes, escúchalas y aprende de ellas. Vive como ellas. Las emociones se sienten, como la vida se vive. No necesitas hacer nada más, sólo VIVIR y SENTIR. Vive mientras sientes y siente mientras vivas.

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