¿Echas de menos el contacto, del tacto?

Es el momento de hacer conexión, sin tacto. El tacto del contacto, es el que hoy, te contagia. Así que actúa con tacto, para evitar el contagio. Mantente unido, pero sin tacto.

Para que haya conexión o contacto, 

¿Necesitas tocar?

Piensa en tus relaciones. Antes de que pudieras tocarlas y hacer contacto a través del tacto, 

¿Qué hiciste para establecer esa conexión?

Recuérdale a tu cuerpo físico, que también existen contactos en los que no son necesarios, el tacto, del contacto. La conexión se establece en otra dimensión, mucho antes de que el contacto haya sido físico. 

¿Puedes acariciar el Alma de alguien?

¿Cómo te instalas en el corazón de las personas, tocándoselo?

Se puede sentir sin tocar, como puedes sentir sin ver o sin oír. El sentir no necesita del tacto para expresarse. Ya que el tacto pertenece al mundo físico o material. Y las mejores caricias, no son las que te tocan, si no las que te acarician, sin llegar a tocarte. Ese es el mejor contacto. Cuando se establece la conexión, sin contagios, sin tacto. 

¿Que me dices de la música?

Los instrumentos se «tocan» para crear las más bellas melodías, pero no puedes tocar físicamente esas melodías. Ni si quiera al músico que la crea, cuando las escuchas. Y es que no hace falta. La melodía te toca a ti, contacta contigo, se funde con lo que sientes y tú te fundes con lo que oyes. Ahí se establece la conexión, sin tacto. 

Imagina la última vez en la que te recreaste en un paisaje natural. 

¿Qué te transmitió ese paisaje?

¿Necesitaste tocarlo para sentir?

Es posible que debido a la emoción del momento, no pudieses evitar tocar algo de ese paisaje. Sin embargo lo que te emociona verdaderamente, no es tocar ese frondoso árbol o ese agua cristalina. Te emociona el conjunto, lo que lo conforma. Lo que ves, lo que oyes y por supuesto lo que te hace sentir.

¿Y si echas mano de tu imaginación?

Tu cerebro no distingue entre lo que es real y lo que no. Y en estos momentos de aislamiento, puede ser tu mejor recurso para evitar las consecuencias del confinamiento. Puedes abrazar, besar o tocar a quién quieras, desde tu imaginación. No existen límites para ella. Puedes pensar a priori, que el calor de un abrazo o la agradable sensación de una caricia, no la puedes sentir, sólo desde tu imaginación. Sin embargo, esa es sólo una respuesta inmediata de tu mente consciente. Demuéstrale que se equivoca. Te invito a que lo pruebes. Y a que lo digas. Cuando pienses en tocar, abrazar o besar a alguien, no te quedes sólo en el pensamiento. Comunícaselo a la persona y deja que la energía y las imaginación de ambos, trabajen en equipo. Es entonces, cuando se produce la magia. 

Y es que para sentir(nos), no hace falta tocar(nos). Podemos sentir sin tocarnos. Y esa es la conexión real. Cómo te hace sentir, alguien o algo, a pesar de las distancias o de la situación. No sólo somos cuerpos que se tocan. Los mejores roces de la piel, son los invisibles, los que sientes sin sentirlos, los que sin sentirlos, sientes. 

Así que hasta que dure la cuarentena,

¿Qué te parece, si haces contacto, sin tacto?

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