Cuenta una historia, que no hay peor mentira que aquella que se dice con dos palabras: «No puedo».
(Joaquín Sabina)

Cuenta una historia que aquel niño, sí pudo hacerlo. Y dice así:

Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado, cuando de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo, la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía, buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el
hielo con todas sus fuerzas.

Golpeó, golpeó y golpeó, hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.

A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos. Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño
había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.

– Es imposible que con esas manos lo haya logrado. ¡Es imposible!. No tiene fuerza suficiente. ¿Cómo ha podido conseguirlo?. Comentaban entre ellos.

Un anciano que andaba por los alrededores y tras escuchar la conversación, se acercó hacia los bomberos.

– Yo sí sé cómo pudo hacerlo. Les dijo.

– ¿Cómo?. Respondieron los bomberos.

– No había nadie a su alrededor, para decirle que no podía conseguirlo.

(Cuento extraído del libro: «Cuentos para entender el mundo I)

Son muchas las historias que cuentan, que el creer que no se puede, es lo que hace que la historia se termine. El pensar que no somos capaces, o que no tendremos las fuerzas suficientes para alcanzar lo que queremos, termina por convencernos, hasta que renunciamos a nuestros mejores propósitos.

Y es que el querer hacerlo, es la mayor fuerza que existe. Cuando depositamos toda nuestra voluntad y nuestra mejor intención en una causa determinada, nos volvemos imparables. Nada se nos resiste, porque nos convertimos en la intención misma. En la fuerza que mueve montañas y en la energía que acerca a nosotros esas montañas.

Cuenta una historia que un niño que no sabía que no podía hacerlo, lo hizo. Porque no escuchó a nadie que se lo recordara. Confío en sus poderes, mientras que su intención le guío para que lo consiguiera.

No atiendas a las mentiras del «no puedo», atiende a las verdades del querer hacerlo. Presta atención sólo a lo que te anima a alcanzar tus objetivos. Esto te proveerá de la fuerza necesaria para lograr lo que necesitas.

«Yo no estoy aquí para ver si puedo. Porque puedo estoy aquí»
(Ricardo Arjona)

El estar aquí, el querer estar, te permite poder hacerlo. No necesitas mucho más, mas que el querer. Por eso el poder, es querer, porque puedes y estás aquí.

«Los que dicen que es imposible, no deberían interrumpir a los que lo están haciendo.»
(Thomas Alva Edison)

Cuenta una historia que aquel niño no se dejó interrumpir, siguió golpeando el hielo con sus manos, hasta que este se quebró para él. Escuchó a su corazón y se dejó llevar por el querer. Porque él sabía que no estaba allí, para ver si podía, si no que como podía, estaba allí.

¿Y a ti, qué te cuentan tus historias?

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