Imagina que te enteras a través de alguien de total confianza para ti, que al final de tu vida, tienes que entregar un libro con tu historia. De principio a fin. Tú serás el autor de ese libro, titulado, Tu Vida. Dispondrá de solo tres capítulos, Capítulo uno: Tu Pasado, Capítulo dos: Tu Presente y capítulo tres: Tu Futuro.

¿Qué historias te gustaría poder contar en ese libro?

¿Cuál de los tres capítulos te costaría más reproducir?

¿Y el que menos?

¿Cuál sería la historia de tu vida ideal?

Si tuvieses que escribir ese libro y entregarlo al final de tus días, tendrías mucho cuidado de elegir bien esas historias. Te preocuparías de que fuesen experiencias lo suficientemente atractivas y satisfactorias. Serían el reflejo de todo lo que vivas, antes y después. Elegirías minuciosamente lo que sí quieres vivir.

¿Por qué no pones el mismo empeño aunque no tengas ningún libro que presentar?

Y aunque no te creas el propio autor de tu propia vida y de tu propio libro, sí que lo eres. No necesitas escribir directamente en un libro imaginado para revivir o inventar nuevas historias. Tu imaginación lo hace por ti. Las páginas de tu libro se imprimen automáticamente, conforme vas viviendo.

Imagina ahora que por arte de magia, sostienes ese libro en tus manos,

¿Qué harías con él?

¿Qué páginas pasarías de largo?

¿En cuál te detendrías?

Piensa que sólo podrás volver a tu pasado(capítulo uno) y a parte de tu presente(capítulo dos). Las páginas del capítulo tres aún continúan en blanco. Como esa parte de Tu Presente, que no quieres escribir.

Muchas veces no somos conscientes de que se nos pasa la vida. Pasamos las páginas de nuestro libro, sin tan si quiera escribir en él. Dejamos que sean nuestros pensamientos los que se encarguen de la tarea. También nos arriesgamos a arrancar páginas que creemos inútiles o demasiado dolorosas, a veces. Convirtiendo así nuestros recuerdos en olvido. Tachamos lo que nos disgusta, reescribimos lo que nos apetece y señalamos lo que ya pasó. Sin entender que es en el capítulo dos, dónde nos tenemos que esforzar. De él dependerá el desenlace de tu último capítulo. Lo que quieres como final para el libro de tu vida.

Crea desde el presente porque tú eres el presente. Siente el momento porque tú eres el momento. Escribe conscientemente el capítulo dos de tu libro porque tú eres ese capítulo.


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