«La Verdad es Belleza y la Belleza es Verdad» (John Keats)

¿Cuál es tu verdad?

¿Qué es para ti real, y bello?

Todo aquello que experimentas, para más tarde traducirlo en emoción o sentimiento, es para ti real y por lo tanto, tu verdad. Lo mismo sucede con lo que es bello. Lo que es hermoso para ti, así lo sientes, lo sabes, y es entonces, cuando lo reconoces como tú verdad real. Así es como la verdad es belleza, y la belleza es verdad.

Precisamente lo que tienen en común, tanto la belleza como la verdad, es ese sentimiento de certeza. Cuando contemplas un hermoso paisaje, por ejemplo, en ese momento de abstracción con la naturaleza, no te planteas si es bonito o feo, simplemente lo disfrutas, porque sabes y sientes su belleza, su verdad. Lo mismo sucede, cuando tienes la evidencia de algo. Cuando estás plenamente convencido y así lo sientes, nadie, ni nada, puede contradecir esa verdad.

Tus sensaciones de realización, también son bellas verdades. Ya que cuando te sientes realizado, lo sabes. Algo dentro de ti, te advierte de ello, haciéndote sentirlo. Y es que en el momento, en el que desaparece esa sensación, deja de ser verdad para ti. El amor que sientes hacia un ser querido, también sabes que es verdadero y hermoso, porque el corazón, palpita al ritmo de tus sentimientos. O tus inspiraciones e ideas trasnochadas, las percibes con total realidad y belleza, porque las sientes en lo más profundo de tu ser.

La evidencia está entonces, en lo que eres capaz de sentir, tanto en lo Bello, como en la Verdad. Si lo sientes, es real y bello, en cambio si no lo sientes, no lo podrás percibir, ni como bello, ni como real.

«Aunque viajemos por todo el mundo, para encontrar la belleza, debemos llevarla con nosotros para encontrarla» (Ralph Waldo Emerson)

A pesar de que todo tenga una parte de Belleza, no todo el mundo es capaz de percibirla. Como ya anunciaba Emerson, para apreciarla, es necesario llevarla contigo, o percibirla en ti primero. Para después, poder sentirla en todo lo demás. 

Si todo tiene una parte de belleza, también de verdad. Para que la verdad sea completa, o una realidad universal, necesitas sumar también el resto de verdades incompletas o individuales. Esto es, las realidades de todos los demás, a la tuya propia. Esa es la única manera, de encontrar la verdad verdadera, la de todos, la más bella. Esto sí que es realmente hermoso, que para construir la realidad real, todos tengamos que colaborar, para completar el sentido real, de la verdad universal.

¿Puede ser una mentira bella?

Volveré a repetirme, para decir, que si todo esconde parte de belleza también de verdad. Y es que precisamente cuando nos referimos a la belleza de una mentira, nos estamos refiriendo e esa parte de verdad oculta. En la verdad de la mentira, se esconde también su belleza.

«El sol también es verde». Aparentemente, esta es una falsa afirmación. Aunque no lo es tanto para el poeta. Quién continúa el verso de la siguiente manera: «como los campos iluminados, que comparten su tonalidad amarilla.» Convirtiendo así, la solo aparente mentira, ahora en realidad. ¿Cómo?. Sintiendo la poesía. El pintor o quién trabaja con el color, tampoco entiende la afirmación de que el sol es verde, como una mentira. Puesto que el color amarillo, surge de la mezcla de otros colores, entre ellos, el verde. 

Hace no mucho que leí en algún artículo científico, que el sol, a pesar de lo que quieran traducir nuestros ojos, no es tan amarillo o tan naranja, como parece. En realidad su color real está mucho más cerca del verde o del azul. Ya que estos colores son bastante más energéticos que el propio amarillo o naranja.

¿Qué es para ti más auténtico, lo que sientes, lo que lees, lo que te cuentan?

¿Dónde encuentras tu verdad personal, en lo que aprendes o en lo que sientes?

Recuerda que tu verdad, no tiene porqué coincidir con la de los demás. Si fuera así, dejaría de ser única. Dejarías de ser único. Y para completar la verdad de todos, la universal, son necesarios todos los diferentes tipos de verdad. Incluso se hacen imprescindibles las excepciones, que confirmen las reglas de la realidad. No es sólo tu verdad o mi verdad, es la suma de todas las demás realidades, la que nos convierten en algo verdaderamente hermoso: en la verdad más bella. 

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