En pleno Amazonas Colombiano, en la Isla de los Micos o Isla Arara, vive Oxi, conocido como el mono loco de la isla. Un joven mono ardilla, que habita entre los árboles de este cautivador ecosistema. Oxi se pasa el día saltando de rama en rama. Es implacable en su labor y no parece agotarse nunca. Los demás monos lo contemplan asombrados. Incluso hasta los más ancianos, reconocen no haberse encontrado nunca antes, a ningún otro mono tan obstinado e incansable.

De tanto practicar, su precisión en el salto es inmejorable. Sin embargo, no todas las ramas están en tan buenas condiciones y algunas veces, también sufre leves accidentes. Cayendo así, en otras copas ya compartidas.

Una mañana de verano y justo después de desperezarse, Oxi quiso emprender su día, con un gran salto. Siempre solía saltar hacia las ramas más bajas para después, continuar ascendiendo, hacia las más altas. Sin embargo esta vez, pensó que podría hacerlo al revés y empezar por las más altas. Su primer salto del día suponía entonces, un gran esfuerzo. Con la precisión que le caracterizaba, calculó minuciosamente, cada una de las estimaciones a tener en cuenta, previas al salto y saltó. Saltó hacia una de las ramas más altas de la copa, pero cayó sobre otra rama bastante inferior, ya ocupada. Esa rama era el hogar de otro mono ardilla, mucho más sedentario que Oxi y también algo más mayor.

Oxi se disculpó por su despiste y su falta de destreza. A lo que el otro mono ardilla, no le dio importancia y le compartió una mera observación:

No te disculpes, amigo. Eres bienvenido a esta rama, también. Me gusta compartirla contigo. Aunque te diré algo: llevo observando tu tarea, días, quizás sean semanas, y me preguntaba qué que andas buscando o piensas encontrar, saltando de rama en rama con tanto ahínco.

Oxi desconcertado, no supo qué contestar y se encogió de hombros. El otro mono continuó con su reflexión:

Hace ya bastante tiempo, quizás demasiado como para recordarlo, yo también era como tú. Me pasaba el día saltando de rama en rama esperando que alguna de esas ramas, me diera la satisfacción que creía necesitar. Pensaba que en alguna de esas ramas, encontraría mi felicidad, la que me dejaría satisfecho. Sin embargo tras varios riesgos innecesarios y muchos encuentros inesperados, entendí que la felicidad, no la encontraría en una rama en particular, si no en todas las ramas por igual. Que el simple hecho de pensar que necesitaba la felicidad, me la quitaba. Y es que la necesidad, habla de una carencia oculta, de una insatisfacción no correspondida, de lo que te falta…y si sólo buscas entre lo que te falta, allí no encontrarás nada.

Oxi reflexionó durante un largo periodo, descansando sobre la misma rama. Pasaron años, hasta que por fuerza mayor, tuvo que alzarse hacia otra rama más robusta. Y desde entonces, allí habita, feliz y satisfecho, de poder seguir contando su historia a otros monos ardilla que cómo él, despistados e inquietos, siguen buscando nuevas ramas.

¿Eres de los que se enfocan en lo que tienes o en lo que te falta?

¿Enfocarte en la insatisfacción, en la nueva necesidad o en la nueva rama, te permite apreciar y disfrutar de la rama que Hoy habitas?

Y es que si existe insatisfacción interna, nada de lo que aspires de fuera, te podrá satisfacer internamente. Lo de fuera, no encaja dentro. Antes de saltar a nuevas ramas, pregúntate qué es lo que sí te satisface, de la rama en la que estás. Nútrete de ella y rebusca entre lo que ya cuentas. Ahí encontrarás las respuestas. Dentro de ti, está tu satisfacción y por ende tu felicidad.

No te «vuelvas loco», como Oxi. No aspires a nuevas ramas o inventes nuevas necesidades que no te gratificarán internamente. Busca internamente, lo que te gratifica fuera.

¿Del uno al diez, como de satisfecho estás contigo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba