¿Dirías que necesitas la aprobación de los demás para sentirte mejor o más seguro?

¿No es suficiente con la tuya?

Como animales sociales, operamos en diferentes grupos o sistemas. La necesidad de pertenencia a estos grupos, la marca nuestro instinto y está relacionada con la supervivencia. Todos estos sistemas, te aportan cosas diferentes y ayudan a complementar tu propio sistema. Porque tú también eres un sistema en sí mismo, que te retroalimentas de todos los demás y viceversa.

Naces solo, sin embargo necesitas de inmediato, los cuidados de por lo menos un adulto(tu segundo sistema: mamá y papá) para poder sobrevivir. Y así sucesivamente, porque cuanto más crecemos, a más sistemas, tendemos a pertenecer. La familia de sangre, la creada, los amigos, los compañeros de trabajo, los conocidos del gimnasio o de esas clases de baile o de teatro…todos tus sistemas te aportan algo, como tú, a todos ellos. 

¿Te incomoda o enfada que no aprueben tus opiniones?

¿Te desagrada que no entiendan tus reacciones?

¿Qué haces cuando esto sucede, cambias de opinión o reacción, por el temor al rechazo del grupo, o te mantienes en tus trece?

¿Buscas un nuevo grupo que te apruebe más?

Observa cómo funciona el mundo. Somos muchos y no podemos complacer a todos. Si logras complacer, a por lo menos, la mitad de tus contactos, ya estás haciendo un gran trabajo. 

¿A caso, tú estás de acuerdo con todos ellos?

Piensa que por lo menos la mitad de la gente con la que te encuentres, va a estar en desacuerdo contigo. Esto no quiere decir, que rechacen todo de ti, si no sólo una parte, una mera opinión o pensamiento. Y tú eres mucho más que un simple pensamiento.

¿Estás dispuesto a sacrificar tu propio yo, por alimentar esa necesidad de aprobación?

Colocar la responsabilidad de tus sentimientos en los demás, no te deja ninguna opción para cambiar. Bajo esta perspectiva, afirmas que son los demás y no tú, los que estropean tu tranquilidad. Colocando tu responsabilidad en ellos. De esta manera te ratificas en que «tú no puedes hacer nada»y que tu sino, por lo tanto, está en sus manos. Así tampoco corres ningún riesgo, manteniéndote en tu zona de confort. 

¿Quieres seguir ahí?

No necesitas la aprobación de los demás, con la tuya es suficiente. 

¿Buscas en la aprobación de los demás, tu propia aprobación?

¿Y crees que es en los demás, dónde debes buscar?

La paradoja de la necesidad de aprobación es que cuanto más la ansíes o más las busques, más se te escapará. Porque no es en los demás dónde la debes buscar. Si no dentro de ti. 

La aprobación de los demás no te dará la felicidad. De modo que si quieres que te aprueben, lo peor puedes hacer, es correr tras ella. Porque así, se te escapa. Prueba a estar más en contacto contigo mismo, haciéndote caso, de corazón. Así recibirás toda esa aprobación que necesitas.

Sabes que no puedes recibir la aprobación de todo el mundo. Si consigues obtener tu propia aprobación, no necesitarás la de los demás. Las personas somos individualistas en nuestras percepciones, subjetivas. No vemos, oímos y sentimos las mismas cosas, aún habiendo experimentado el mismo suceso. No tienes que convencer a nadie, sólo a ti.

¿Te aceptas, aunque no te aprueben?

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