Muchas veces nos cuestionamos porqué los demás piensan de nosotros algo incoherente en relación a nuestra persona. Si nosotros no somos así o no nos sentimos así. No logramos entender cómo pueden opinar de tal manera de nuestras cosas. Y es que hay veces que lo que proyectamos hacia fuera, no se corresponde con lo que en verdad se está cociendo dentro.

¿Eres lo qué aparentas?

¿Qué aparentas?

¿Aparentas lo qué eres?

¿Qué eres?

En demasiadas ocasiones elegimos la mera apariencia, sin entender lo que esto significa. Renunciar a ser uno mismo. Tapar o esconder algo que sigue estando ahí, pero que prefiere aparentar ser otra cosa.

¿Cuándo aparentas ser algo que no eres?

¿A solas ,

¿Para qué crees que lo haces?

Se pueden elegir muchos disfraces con los que aparentar. Cómo muchas razones para hacerlo. La relevancia no se encuentra en los motivos del aparentar. Se encuentra en los diferentes tipos de ese aparentar. Podemos intentar fingir algo que no somos, a través de la adquisición de ciertos bienes materiales, como el coche, la casa, el móvil, la ropa, es decir, aparentar a través de lo que tenemos. O simplemente podemos intentar aparentar ser alguien que no somos, independientemente de las pertenencias.
Hablamos de una apariencia material, relacionada con nuestras posesiones y por otro lado, de otra apariencia personal, relacionada directamente con nuestra identidad como personas.

¿Confundimos el ser con el tener?. Porque para ser, no se necesita tener. Para tener en cambio algo, hay que ser alguien primero.

Y hay algo que se me plantea, si la intención del aparentar es ser mejor de lo que se es. Dejar de ser tú, para ser una versión mejorada ti mismo.

¿Por qué si es mejor lo que aparentas ser, no lo eres?. Así te ahorrarías el aparentar. O no lo haces, ¿Por qué dejarías de ser tú?, ¿Entonces si prefieres ser tú y no una mejor versión de ti mismo, para qué aparentas?

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