¿Eres de los que siguen a la mayoría?

¿O por el contrario, prefieres marcar la diferencia?

«Dos caminos divergían en el bosque,
yo tomé el menos transitado.
Y eso hizo que todo fuera diferente».

(Robert Frost)

Esto es tan solo un extracto, de la última estrofa del poema, «El camino no elegido», de Robert Frost. Recomiendo leerlo al completo, ya que no tiene desperdicio. En la estrofa anterior, el autor se plantea a modo de duda, si debería volver a la bifurcación de ambos caminos, y tomar la senda que no eligió. Una gran reflexión, que creo que todos nos hemos cuestionado, en algún momento de nuestras vidas. Y es que en el momento de tomar cualquier decisión, hay que tener muy en cuenta, tanto el riesgo, como la renuncia. El riesgo, a que las circunstancias no se den como esperamos. Y la renuncia, porque sólo podemos elegir, una de las opciones, desestimando, todas las demás.

¿Qué te gustaría a ti, ofrecerle al mundo?

¿Lo de la mayoría, o algo diferente?

Todos tenemos algo que nos hace únicos. Así mismo, compartimos muchas cosas, también con la mayoría, sin embargo esta, no suele marcar la diferencia. La manada es necesaria para que todo funcione, para trabajar en equipo y unidos. Pero si no existieran personas únicas, que hicieran las cosas de manera diferente, el mundo, evolucionaría mucho más despacio. La presión del grupo nos puede a veces. Y es que el sentirse rechazado, no es nada agradable. La necesidad de aprobación, tira de nosotros siempre hacia la protección de la manada. «Porque como todo el mundo lo hace», no será tan malo. En cambio, si siempre eliges, esa protección, te privarás, sin apenas darte cuenta, de la libertad que da, poder tomar tus propias decisiones. Si prefieres marcar la diferencia, no dejes que te influya la opinión de la manada.

Tampoco estoy diciendo que siempre debas remar a contracorriente. Porque si haces esto, es muy posible que la corriente, te juegue muy malas pasadas. Sólo que pruebes de vez en cuando, a distanciarse, un poco de la manada, sin perderla de vista. Siempre podrás volver a ella, si te sientes sólo. Aunque lo que sí te recomiendo es que nunca te compares con ningún miembro del grupo. Ya que la comparación, no te deja espacio, para ser tú mismo. Y es que tienes muchas cosas que aportar al mundo. Es lo que te hace ser independiente. Puedes funcionar en grupo, pero también, individualmente.

Escucha tu corazón, cuando tengas que tomar una decisión. Los corazones de los demás, no palpitan a tu mismo ritmo. Y no seguir tu propio ritmo, puede hacer que enfermes. Puede que haya veces, en las que el arrepentimiento, te asalte en soledad, cuestionándote, si habrás elegido correctamente. No hay elecciones incorrectas. Sólo existen decisiones. Si no te gustan los resultados de esas decisiones, ya harás algo con ellas, cuando tengas que hacerlo. No te martirices antes de tiempo. Porque el único tiempo que importa, siempre es Ahora.

Que no te preocupe, lo que piense la mayoría. Porque tú eres mucho más que esa mayoría. Puedes salirte del redil y no pasa nada, como apuntaba antes, podrás volver siempre que quieras. Recuerda que las excepciones también son imprescindibles para explicar cualquier norma o regla. Deshazte de esa inútil necesidad de aprobación, ya que el único que tiene que aprobarse, eres tú mismo. Y si tú no te apruebas, tampoco lo harán los demás.

«Aquellos que están lo suficientemente locos, para creer que pueden cambiar el mundo, son quiénes lo cambian».
(Steve Jobs)

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