¿Qué es eso que te causa tanto placer?.¿Con qué disfrutas más?. Piensa en una experiencia o sensación que no te importase revivirla todos los días. ¿La tienes?.

Una de las mejores maneras para ahondar en tu identidad y reconocerte es interesarte por lo que te causa placer. Las fuentes de placer son diversas, como los bebedores de su elixir. Hay placeres que no cuestan nada y valen mucho y otros en cambio cuestan demasiado para lo que valen.

¿Cuándo te tratas bien, cómo lo haces?. ¿Eliges un paseo por uno de tus paisajes favoritos o por el contrario, prefieres comprar compulsivamente en la tienda de la esquina?. ¿Optas por el chocolate?

Los premios o pequeñas indulgencias pueden ser muy útiles en ciertas ocasiones. Tratarse bien a uno mismo es fundamental para nuestro bienestar. Y hay veces que recompensarse por un trabajo bien hecho, puede ser el mejor de los homenajes.

Aunque también hay que enfocar muy bien el hecho del merecer el premio. En la acción de merecer está todo. Cuándo premiamos una conducta es porque queremos que se repita. Entendemos que ha sido acertada y la reforzamos para que se reitere en el tiempo.

Imagina que has tenido un día o una semana desastrosa. Antes de empezar con el finde y por acabar con el mal augurio, decides darte un capricho. ¿Para qué te premias aquí?. ¿Acaso te mereces que tu día o tu semana haya sido tan nefasta?. Si no te lo mereces, no te premies. Si no quieres reforzar lo negativo, no busques el alivio inmediato en lo fácil y rápido porque puede ser muy confuso para tu cerebro. Las señales enviadas son contradictorias y al placer, como a la energía el cerebro es adicto. No le enseñes aquello que no quieres que aprenda.

¿Cuándo haces algo bien, te premias?. Aquí el acto de merecer está claro. Te das un homenaje porque quieres que actitudes o comportamientos acertados, se repitan. Así no confundes a tu cerebro. Aunque cuidado con la elección del premio o de la indulgencia. Valora las opciones y ten muy en cuenta los costes, frente a los beneficios. Hay veces que en lo simple podemos encontrar lo más placentero.

Trátate bien. Trátate como tratas a la persona que más amas. Mímate todos los días con la mayor ternura. Aprende a agradecerte tu existencia. Aprende a tratarte como mereces, premiándote bien.

¿Y tú, como te premias?

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