Algunas veces tendemos a cargar con cosas que no nos pertenecen. Responsabilidades que no son nuestras, sin embargo, las hacemos nuestras. Otras en cambio, ignoramos o demoramos responsabilidades prioritarias, para sustituirlas por otras de menor importancia.

Si te dijera que confeccionases una lista con tus responsabilidades más importantes,

¿Qué crees que encabezaría tu lista?

¿Tus hijos, tus padres, tu mascota, tu trabajo, tu casa, el coche…?

¿Y hay hueco para ti, en esa lista?

Por muy larga que sea esa lista, si antes no te haces responsable de ti, es difícil, que cumplas con todas las demás obligaciones y requisitos de esa lista.

¿No es de ser responsable, tenerte como tu primera obligación?

Cuando te hayas responsabilizado al cien por cien de ti y si te queda tiempo, porque esto es mucho trabajo. Si te apetece y las ganas te lo permiten, puedes cargar también, con las responsabilidades de los demás. Responsabilizarse de sí mismo va más allá de hacerse cargo de ciertas responsabilidades o asumir errores leves o confusiones. Responsabilizarse de uno mismo, consiste en admitir, que sólo tú, perturbas tu estado. Que eres el único que tiene el poder para hacerlo y que los demás sólo te lo recuerdan.

Culpar a los demás de cómo te sientes, es no hacerte cargo de ti mismo. De este modo colocas tu responsabilidad en ellos.

Y es que puede haber la peor tormenta afuera, pero si dentro estás en calma, apenas, te calará esa tormenta. En cambio, si la tormenta viene de dentro, todo lo de fuera, se convierte en tormenta.

Recuerda que los demás no están en tu vida, para cumplir con tus expectativas, si no para intentar cumplir las suyas. Hazte entonces responsable de lo que sientes. Eres tú quién gestiona los estímulos que recibes, y los demás son sólo eso, estímulos, a los que también puedes ignorar. Porque tú decides en todo momento, cómo te quieres sentir. Ofendido, frustrado, enfadado o simplemente responsable de tu nuevo estado. Y en cuando reconozcas tu responsabilidad, podrás cambiar como te sientes, si no tendrán que ser los demás, los que actúen por ti. Libérate y no le cedas tu poder a nadie.

Hazte cargo de ti mismo. No coloques tu mayor responsabilidad en manos de otros. Hazte responsable de lo que sientes y cómo te sientes. Porque los demás también tendrán que hacerse cargo de sus emociones, ¿O te haces cargo tú?. Cada uno siente lo suyo, no lo del otro. Por eso, el otro sólo hace cosas, que te recuerdan cómo andan las tuyas.

¿Te responsabilizas?

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