¿Sueles revisar el zapato, antes de echarte a caminar?

Llevaba meses con una fuerte molestia en la planta del pie izquierdo. Cuando llegaba a casa y se descalzaba, se le pasaba. Sin embargo cuando volvía a ponerse los zapatos para ir a trabajar, comenzaba de nuevo, la desagradable sensación.  

Amaba su trabajo. Se esforzó mucho para alcanzar su puesto de moderada responsabilidad. Aunque reconocía que en estos últimos meses, no podía disfrutar como antes. El dolor en el pie ya se hacía insoportable y le robaba gran parte de su atención. 

Si estuvieras en el lugar del protagonista de la historia, 

¿Tú qué harías?

¿Comprobar el estado de la planta del pie?

¿Revisar con detalle el zapato?
 
¿Comprar otros zapatos? 

En este caso concreto, el protagonista de la historia, decidió no hacer nada y esperar a que se le pasase. Seis meses se mantuvo esperando.

Hasta que una tarde, inspirado por una mancha de sangre en su calcetín, se forzó a mirar debajo y descubrir qué era aquello que le hacía tanto daño. Al despojarse del calcetín y detenerse en la planta del pie izquierdo, en seguida se percató, de la desagradable herida que se había formado. 

Después de pasar por el botiquín y hacerse las curas pertinentes, entendió que debía revisar el zapato. Con sumo detenimiento, comprobó cada una de sus partes. Y cuando se disponía a examinar la suela, al darle la vuelta al zapato, una pequeña piedra se precipitó sobre la alfombra.

¿Crees que el protagonista de la historia, se podía haber ahorrado bastante sufrimiento, si hubiese reaccionado antes? 

¿Y tú, reaccionas inmediatamente a lo que te pasa, incomoda o molesta, o esperas a que se te pase? 

¿Sueles revisar, a menudo, tu zapato, antes de echarte a caminar, para comprobar que no tenga piedras? 

Si esperas a que las cosas se solucionen por sí solas, probablemente la resolución de los hechos, no te convenza en absoluto. Si no participas activamente en la solución, sentirás que no te pertenece, esa solución que se presenta.
Y es que las piedras en el zapato pueden ocasionar graves heridas. El tiempo que tardes en sacarlas del zapato, será proporcional a tu sufrimiento. Cuanto más esperes para sacarlas de ahí, la herida se hará mayor y el dolor también se intensificará. 

Existen muchos tipos de piedras, como diferentes tipos de heridas. Pero lo que todas tienen en común, es que son muy molestas. Las piedras se forman de pequeños granitos de arena, que van creciendo, por no ser atendidos o porque se juntan con nuevos granitos. Esos granitos son las cosas que no te atreves a decir, o a hacer, por miedo a no ser aceptado. Esos comportamientos erráticos, que no cesas de repetir, aunque pocas veces te reporten buenos resultados. Esos pensamientos que perturban y manipulan tu estado de ánimo, impidiéndote avanzar. Sentimientos desagradables hacia alguien o algo que rechazas, porque no los quieres aceptar.

Si sientes que algo no va bien, es porque no va bien. No mires hacia otro lado. Sabes que ha llegado la hora de ponerte manos a la obra. No esperes a que los pequeños granitos de arena, formen piedras mayores en tu zapato. Sacude el zapato cuanto antes para evitar males mayores. 

¿Ya revisaste los zapatos? 

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