Tu niño interior te susurra: ¡No te apegues!.

En la entrada anterior, exploramos la herida del RECHAZO:

Tu niño interior te grita: ¡No huyas!.

En la que señalamos, cuál era su disfraz más característico, el del ESCAPISTA. No sé si te reconocerías con esa herida y si has tenido tiempo para analizar las situaciones y comportamientos, en los que te has sentido rechazado y huyendo de la realidad.

El «darte cuenta» o el reconocerte con la herida, o con el disfraz, es el primer paso, hacia tu transformación. Algo que no es aceptado, no se puede cambiar. Ya que ni si quiera lo aceptas como algo tuyo. Dando por hecho, que no está, o que no es real. Y lo que no está, o lo que no es real, no existe, por lo tanto, si no existe, tampoco su cambio existirá.

La segunda herida, que vamos a explorar; es la herida del ABANDONO. Cuyo disfraz, es el del APEGADO o el del DEPENDIENTE.

Es una herida que suele surgir entre el primero y tercer año de vida. Se manifiesta cuando existe una carencia de afecto, o muestras del tipo de afecto deseado.

Como en tu niñez te sentiste abandonado, y no quieres volver a  pasar por ello, evitas por todos los medios, cualquier situación que te lo recuerde. Sin darte cuenta, que muchas veces, te creas tal dependencia con la gente de tu entorno, que eres tú mismo, quién propicia que te abandonen. Haces todo lo posible por estar rodeado de gente. No te gusta estar a solas, ya que esto, te recuerda tus peores temores: el ABANDONO y la soledad.

Como comenté con la herida del RECHAZO, nadie quiso abandonarte. Sólo que tú te sentiste abandonado. Quizá te cueste diferenciar entre la herida del RECHAZO y la del ABANDONO. Para sentirte abandonado, no es necesario que te rechacen. La muerte o la partida de un progenitor, no es un rechazo, es una pérdida.  Mientras que el rechazo es sentirse rehusado o desestimado por parte del progenitor.

El ABANDONO te hace sentirte desamparado y desatendido. Te sientes sólo, sin nadie que cuide de ti. Por eso enseguida echas mano del disfraz del DEPENDIENTE, para sustituir al progenitor que no te atiende, por otra persona que sí lo haga, y así evitar sentirte abandonado.

Esta herida se da con el progenitor del sexo contrario. Y como sucedía con la herida del RECHAZO, es muy posible que si revisas tu historia familiar, ese progenitor haya vivido la misma historia que tú, y que haya sido también abandonado, por su propio progenitor.

Nadie quiso abandonarte intencionadamente. Sólo que tú, así lo interpretaste. Te sentiste así, porque necesitabas un afecto diferente al que recibiste. Pero tu progenitor, no supo dártelo. Lo que te dio, es el afecto que él conocía y supo dar. Te dio, lo que a él o ella, le dieron. Ya que todo lo demás, era desconocido para él, o para ella.

Voy a enumerar las características de la PERSONALIDAD o del CARÁCTER, de las personas que sufren la herida del ABANDONO:

– Se creen víctimas de las circunstancias.

– Tienen la necesidad de presencia y de hacerse notar a toda costa. Les gusta llamar la atención.

– Buscan el apoyo constante. Muchas veces son incapaces de decidir por sí mismos.

– Piden consejos, sin seguirlos, necesariamente.

– Tienen dificultad para aceptar un «no» como respuesta.

– Predisposición por la tristeza y el llanto fácil.

– Aunque no les gusta causar lástima, la causan inconscientemente, para recibir la atención y el apoyo que necesitan.

– Son bastante inestables en cuanto a sus emociones. Un día están alegres y al otro tristes.

– Se retraen físicamente de los demás.

– Son muy mentales, más que sentimentales.

– Pesimistas y negativos en pensamiento, sobre todo consigo mismos.

– Les encanta tener espectadores y que se fijen en ellos.

– Buscan la independencia, aunque se apeguen a las personas y a las cosas.

– Les encanta hablar y que les escuchen.

– Les suele gustar también interpretar el papel de «Salvador» o de «Cuidador», para crear más dependencia. Evitando así que les abandonen.

– Se vuelven perezosos si no encuentran la motivación adecuada.

– Preguntan mucho.

– Cuántas más personas tengan a su alrededor, mejor se sienten.

Desconozco, si te has sentido identificado con algunas o con muchas de estas características. No tienes porqué haberte sentido identificado con todas, si has reaccionado por lo menos a la mitad, puede que ya hayas tenido suficiente, para aceptar tu herida de ABANDONO. Recuerda que tu niño interior te susurra: ¡No te apegues!. No a la gente o a las cosas, porque lo que quiere, es que dependas sólo de ti.

Y como tu mente y tu parte consciente, puede mentirte, ya que suele rechazar, lo que no quiere ver.

¿Qué crees que dirá tu cuerpo?

Estás son algunas de las cualidades físicas que portan los CUERPOS, que han sufrido la herida de ABANDONO:

– CUERPO largo y delgado. Sin tono muscular. Piernas débiles y espalda encorvada hacia delante. Los brazos en apariencia pueden parecer más largos de lo normal, con relación al resto del cuerpo. Algunas partes de este, pueden estar más caídas de lo normal y sufrir flacidez.

En cuanto a su ALIMENTACIÓN:

– Tienen buen apetito. Prefieren lo blando, a lo duro. Comen despacio. Y pueden tener predisposición hacia la bulimia.

Las ENFERMEDADES que suelen somatizar en su cuerpo son:

– Suelen sufrir de miopía aguda. Tienen dificultades para ver el futuro próximo, porque se llenan de angustia.

– Pueden padecer de dolores de espalda, a la altura de las lumbares.

– Les acechan los dolores de cabeza, ante tantos pensamientos, nada halagüeños.

– Pueden caer en depresión, debido a la tristeza extrema.

Y bajo ese disfraz de DEPENDIENTE, lo que oculta y lo que verdaderamente es, la persona que sufre la herida de ABANDONO:

– Sabe lo que desea. Es tenaz y perseverante.

– No vacila cuando tiene la determinación de conseguir algo.

– Tiene el don del comediante. Capta fácilmente la atención de los demás.

– Tiene un gozo natural, es jovial y refleja su alegría de vivir.

– Es capaz de ayudar a otros. Ya que es muy empático y comprensivo.

– A menudo, posee dotes artísticos.

Y como comentaba en la entrada anterior, es probable, que tu cuerpo manifieste una cosa y que tu mente, piense otra. Esto es debido a que puede que no sólo sufras de una sola herida, si no de varias. No te apresures a etiquetarte hasta que no descubras, cuáles son el resto de heridas.

El próximo día, hablaré de la herida de la HUMILLACIÓN. Que suele emplear el disfraz del CRUEL, desde donde se oculta.

No te lo pierdas.

Y aprovecha estos días, para repasar tu historia.

Con lo que ya sabes,

¿Qué comportamientos crees que te hacen ser una persona «huidiza» o «dependiente»?

Y no menos importante,

¿Qué crees que refleja tu cuerpo, si lo comparas con las características físicas del RECHAZO y del ABANDONO?

Porque cuanto antes te aceptes, antes podrás cambiar. No niegues lo que eres y quítate ya ese disfraz.

Tu niño interior te susurra: ¡No te apegues!. Porque tú ya eres, sin necesitar de nadie que te complete. El amor más completo que puedas recibir, es el que tú te das a ti mismo. Si tienes que depender de alguien, que sea de ti. Apégate a ti para ser feliz.

Aporto vídeo:

https://www.youtube.com/watch?v=Ya-hoNXfasI&t=24s

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