Eres lo que estás siendo, pero no eres lo que haces. Puedes hacerlo mucho mejor y no te sientes identificado con algunas de tus conductas. Lo hacemos lo mejor que podemos con los recursos que tenemos a mano en ese momento. No siempre accedemos a nuestra mejor versión, no porque no la tengamos, si no porque no la localizamos en ese instante concreto. Está ahí, esperando a ser aprovechada.

Sabes de lo qué hablo, conoces esa mejor versión tuya, entiendes que de ti depende ponerla en práctica más.

¿Qué pasa cuando en contadas ocasiones así lo has hecho?

¿Qué significó eso para ti?

¿Eres todo lo bueno que desearías?.

Estamos en continuo cambio. Ya no somos los mismos que ayer, ni seremos los mismos que mañana. Lo mismo sucede con nuestras versiones. Permutan con nosotros. Aunque no siempre seamos conscientes de ello. Si esto no sucede, complementaremos nuestro mapa con versiones obsoletas de nosotros mismos, no evolucionadas. Seguiremos empleando las mismas versiones manidas sin darle la oportunidad a lo mejor que tenemos. Y lo mejor que tienes, lo creas tú.

¿Buscamos tu mejor versión?

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