La causa de tu sufrimiento está en tu interpretación. La causa de tu sufrimiento, o de cualquier malestar, o sensación desagradable que perturbe tu estado, en un momento determinado. La manera que tienes de analizar, comprender y gestionar las cosas, determina tu realidad. Tus experiencias están influenciadas por cómo interpretas, esas experiencias. 

«Cuando mi sufrimiento se incrementó, pronto me di cuenta, de que había dos maneras con las que podía responder a la situación: reaccionar con amargura o transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Elegí esta última.» 
(Martin Luther King) 

¿Qué haces con lo que te pasa?

Las cosas suceden, de ti depende cómo las interpretes, y por tanto, qué decides hacer con ellas. Así mismo, el análisis que utilices para interpretar lo acontecido, determinará, lo que sucederá después. La habilidad en dar respuestas acordes con lo que quieres que pase, es tu responsabilidad. Nunca te resignes, si tus primeros resultados no se adaptan a lo que realmente quieres, porque siempre podrás cambiarlos. 

«La última de las libertades humanas, es elegir nuestra propia actitud ante cualquier circunstancia.» 
(Viktor Frankl) 

Puedes optar por sentirte víctima de tus circunstancias o por el contrario, convertirte en beneficiario de tu propia realidad. Si decides ir de la mano del victimismo, este te martirizará, dejándote sin opciones, para crear algo positivo. En cambio si eliges convertirte en beneficiario de tu realidad, te rodearás  sólo, de constructivas posibilidades, que te ayudarán a eliminar tu sufrimiento. Por eso la causa de tu sufrimiento está en tu interpretación. El papel que decidas interpretar en tu realidad, es el que determinará esa realidad. Los actores son los que le dan sentido a las obras. Ya que sin actor, no hay obra.

Imagina que la vida fuese una gran obra de teatro. 

¿Qué papel te gustaría interpretar? 

¿Y qué papel sueles interpretar en tu vida real? 

Para trasformar cualquier desenlace desagradable, sólo tienes que reescribir el guión, o cambiar los personajes que aparecen en la obra. Si vuelves a escribir lo que sucede, los personajes actuarán de forma diferente. Y si cambias a los personajes, lo que sucede, parecerá diferente. Hay veces que la vida real, no te permite, cambiar los acontecimientos, sin embargo, lo que siempre puedes cambiar, es la interpretación de esos acontecimientos. Así la obra será diferente. 

¿Qué prefieres, el género de ficción, una buena comedia, o una tragedia griega?
 
El género de la obra lo decides tú. Porque la causa de tu sufrimiento está en tu interpretación. Como director, puedes elegir qué y cómo representar lo que sucede. Colaborar con unos personajes u otros, y hasta decidir el atrezzo más apropiado para decorar tus ambientes. 

«No hay papeles pequeños, solo actores pequeños.» 
(Milan Kundera)
 
Permite que tu interpretación de los hechos, te ayude a construir el desenlace que quieres para tu obra, y no el que temes. Elige el género que más te convenza, y no el más limitante para tus expectativas. Crea con conocimiento de causa, con objeto, de atraer los efectos deseados. No permitas que tu interpretación boicotee tus planes. Boicotea tú, a tu mala interpretación. 

«Las circunstancias y situaciones dan color a la vida, pero nuestra mente, es la que decide cuál va a ser ese color.» 
(John Homer Miller) 

 

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