¿Puedes acelerar el proceso de floración de una rosa?

¿Hacer que crezca más rápido?

¿Qué pasaría si lo intentaras?

Probablemente la rosa, que no tiene prisa, sufra de tu impaciencia y no consiga florecer, si la manipulas para que crezca más rápido. No hay nada que puedas hacer para acelerar el transcurso de los acontecimientos. Todo llega a su debido tiempo y si interfieres en el proceso, seguramente, lo interrumpas para siempre. 

Es como ese bizcocho que está horneándose en el horno.

¿Qué pasa si abres el horno antes de tiempo?

Que baja, para no volver a subir. Cualquier creación requiere su tiempo. La prisa perjudica al proceso y enloquece al que espera. Ya sabes que no puedes controlarlo todo, y mucho menos manipular el tiempo que dura.

Vuelve a pensar en el bizcocho. Si abres el horno antes de tiempo, se desploma tu creación. Si aumentas la temperatura para que se haga más rápido, no se cocinará del todo por dentro y en cambio, por fuera, sufrirá las consecuencias de las altas temperaturas. 

No hay nada que puedas hacer para acelerar los sucesos, que no sólo dependen de ti. Lo que sí puedes hacer, es disfrutar del proceso, pasito a pasito, eso sí que depende sólo de ti. Sin prisa, entendiendo que cada paso, te enriquece a su modo. No debes saltarte ninguno de los pasos. Todos ellos te reportarán algo diferente y necesario. Lo que hará posible que el proceso, finalice con éxito. Si eliminas cualquiera de los pasos, no alcanzarás el siguiente peldaño. Y así no podrás avanzar. 

Piensa que el proceso fuera una escalera. Si te saltas algún escalón, puedes caer y tener que volver a empezar. Si vas demasiado rápido, llegarás a la cima, extasiado y no podrás disfrutar de lo que has conseguido. No interfieras en el transcurso de los acontecimientos. Fluye con ellos. 

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