Desde muy temprana edad ya soñaba con eso. Era su gran ilusión. Lo que más deseaba. Se le llenaba la boca al hablar de ello. Su único objetivo en la vida era conseguirlo. Le urgía lograrlo. Lo ansiaba desde siempre y sólo si se daba prisa podría alcanzar su gran sueño.

Y lo consiguió. Ya era suyo. Aunque no lo sintiera como tal. Había olvidado disfrutar del proceso. Disfrutar de la pasión y de la emoción de estar consiguiéndolo. Disfrutar del aprendizaje. Había olvidado con todo esto y tanta prisa, para qué lo quería. Y lo que en un principio aseguraba como un sueño, se convirtió en un lastre pesado y desconocido.

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