Disponemos de tres Inteligencias, las cuales no siempre aprovechamos del todo. Inteligencias o cerebros:

El NEOCORTEX es el cerebro que PIENSA. El analítico, el racional. Se encarga de los procesos de aprendizaje, del lenguaje y de los movimientos voluntarios. La mente. Dónde se encuentra toda la información que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida. El que duda y se cuestiona todo.
Nuestras decisiones y actitudes son calibradas por él. Para qué funcione a pleno rendimiento debe estar alineado con los dos restantes. Suele bloquearse, cuándo esto no sucede. Cuando lo que se piensa no es coherente con lo que se siente y se hace.

El LIMBICO es el cerebro que SIENTE. Nuestra parte emocional. Es el primero que se activa frente a un estímulo interno o externo. El primero que reacciona, activando después a los demás.
Es el encargado de todo el contenido emocional, de las relaciones y de cómo se expresa sin palabras. La comunicación no verbal. No miente.

El REPTILIANO es el cerebro que DECIDE. Es el más primitivo. Lo mueven los instintos e intuiciones.
El salvaje o el «indomable» que no mirará por ti, si no están cubiertas sus necesidades.
No se entrena como el resto de los tres cerebros. Se encarga, en todo momento, de preservar la supervivencia de la especie.

Instintos primarios y biológicos:

-Hambre
-Sed
-Sueño
-Sexo
-Respirar/oxigenarse
-Excreciones

¿Comes y bebes bien?, ¿Duermes y descansas?…

¿Qué quiere el salvaje?

En primer lugar, mantener sus reservas de ENERGÍA cubiertas en todo momento. Ya que el cerebro usa entre el 22-32% de la energía total del cuerpo.
Evita en todo momento el ESTRÉS. Busca PLACER, es la parte hedonista. Y por supuesto, reducir el MIEDO por todos los medios. Desea que vivas cómoda y plácidamente en tu zona de confort.

¿Tus pensamientos(parte analítica), sentimientos(parte emocional o instintiva) y acciones, caminan hacia la misma dirección, o por el contrario han tomado caminos separados?

¿Es coherente lo que piensas con lo que sientes y haces?

¿Y por qué es tan importante usar de referencia la EMOCIÓN?

La parte límbica, es la que primero reacciona frente a un estímulo tanto interno, como externo. Haciéndonos sentir, una emoción determinada. Es la que nos mueve hacia la acción. En base a lo que sentimos, reaccionamos de una manera u otra. Por eso es tan importante tenerlas en cuenta y no rechazarlas. Hasta la más desagradable tiene intenciones positivas. Una razón de ser.

INTERPRETAMOS LA VIDA SEGÚN EL ESTADO EMOCIONAL QUE TENGAMOS EN ESE MOMENTO.

Muchas veces se produce una lucha entre lo que se siente y lo que se piensa. Un conflicto entre la parte racional y emocional. ¿Y entonces hasta que se pongan de acuerdo estás dos partes, quién toma el control?. La tercera parte, la más primitiva, la que te guía hasta que te alinies de nuevo.

¿Por qué es tan difícil controlarse emocionalmente?

A lo largo de su evolución, el cerebro ha conservado todas sus estructuras y funciones cerebrales. Ha evolucionado manteniendo las viejas estructuras y funciones o parte reptiliana, junto con las nuevas, parte analítica y emocional.

¿Por qué?

John Allman, neurocientífico evolucionista, empleó está metáfora, para explicarlo:

Imagina una ciudad que recibe electricidad, de una vieja central eléctrica, cuya capacidad de producción, ya resulta insuficiente. Se propone entonces, construir una nueva central más potente y moderna. Aunque por razones técnicas y de espacio, sólo se puede construir en el mismo lugar que la vieja. Además hay que tener en cuenta, que la vieja central abastece a toda la cuidad, y que por lo tanto, no puede parar su funcionamiento.

¿Cuál es la solución?

Construir la nueva , sobre la vieja central. Permitiendo que lo nuevo se integre con lo viejo, lo moderno con lo antiguo. Y todo continua en su sitio y en armonía, aunque actualizado.

La más primitiva es la reptiliana. La base de la central. El resto de partes, límbica y racional, se fueron construyendo encima de ella. Tanto la parte emocional, como la instintiva, son más rápidas que la razón. La razón siempre llega tarde. El reflexionar o el pensar, lleva su tiempo. Y es por eso que nos arrepentimos a veces, de respuestas emocionales o instintivas inapropiadas, porque no tuvimos suficiente tiempo, para meditarlas bien. Ciertas situaciones requieren de inmediatez y la razón es demasiado lenta, en comparación con las otras dos partes. En rapidez de respuesta siempre gana la EMOCIÓN.

¿Quiere decir esto, que estamos sometidos por lo que sentimos y por nuestros instintos?

A veces sí y a veces no…

No en todas las situaciones, podemos parar y tomarnos nuestro tiempo para decidir lo que mejor nos convenga. Hay situaciones que requieren casi una respuesta automática, frente al estímulo que se nos presenta. Esa necesidad de inmediatez, imposibilita, la entrada en escena, de nuestra parte más racional y serena. En estos casos, la parte límbica o reptiliana, responderán por nosotros. Aunque se puede practicar y entrenar casi todo. La mera repetición, convierte en hábito conductas conscientes, hasta que se transforman en inconscientes.

¿Recuerdas lo que te costó aprender a conducir y tener en cuenta tantas cosas y cómo lo haces ahora, inconscientemente?

También hay que mencionar que la intensidad de la emoción es proporcional, a la respuesta de la misma. Se retroalimentan. Cuanto más intenso sea eso que sentimos, más necesidad tendremos de responder intensamente.
Quizás sea el precio que tenemos que pagar por disponer de un mecanismo tan complejo y sofisticado, creado para preservar la supervivencia de la especie. Por eso es tan importante aliarse con la emoción sea cuál sea.

¿Qué emoción tienes ahora?

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