Me apetece contar la historia de dos periquitos enjaulados que se conocieron fortuitamente, hace ya algunos años. Procedían de entornos diferentes. Yin ya vivía en una jaula, cuándo Yang llegó por sorpresa. Pasaron varios meses hasta que intercambiaron sus primeros cantos. Yang parecía triste y abatido. Yin intentó interactuar en múltiples ocasiones con su nuevo compañero, aunque sin resultados.

Una soleada mañana, Yang decidió ponerse a cantar. Yin aún dormida, se despertó repentinamente pero no consiguió entender nada. Probó a imitarle y también cantó. Yang empezó a escupir singulares notas musicales. Yin no comprendió en absoluto el contenido del discurso de Yang, aunque se sentía feliz de poder cantar con alguien más.

Pasó el tiempo y Yang fue cogiendo confianza. Las canciones fueron trascendiendo poco a poco. La especialidad de Yang era la de contar historias. Historias que apasionaban a Yin. Yang aseguraba que todas esas historias eran reales y que sucedían a fuera de dónde ahora habitaban. Esa versión no convencía del todo a Yin que siempre había necesitado ver para creer. Adoraba la imaginación de su compañero y sentía profunda curiosidad por esas historias, pero para Yin no podían ser reales.

Yin siempre había habitado allí, en el mismo espacio reducido, no conocía otros entornos exteriores. Su memoria sólo recordaba los mismos barrotes y la misma jaula. Yang en cambio, venía del exterior. Fue capturado por un error de cálculo; volar más bajo de lo debido. Todas las historias que contaba, eran recuerdos de su pasado. Esa era su historia. Añoraba recuperar de nuevo la libertad y volar libre fuera de esa jaula.

Una noche y también por casualidad, una suave brisa, hizo que la puerta de la jaula mal cerrada, se abriera disimuladamente. Yang enseguida entendió la oportunidad que ese hecho significaba y se lo comunicó a Yin. Yang le rogó que lo acompañara. Le recordó todas esas historias de su pasado y le prometió volver a revivirlas juntos, si salían de la jaula. La incertidumbre y el miedo de Yin frustraron e impacientaron a Yang que a pesar de su inicial insistencia, de volar juntos, emprendió su vuelo en solitario…

¿Cómo te gustaría que terminase esta historia?

¿Te gustaría que Yin siguiera a Yang?

¿Y si tú fueras Yin?

¿Qué harías?

¿Volarías hacia lo desconocido o por el contrario, continuarías en tu jaula?

¿Y si fueras Yang?

¿Esperarías a Yin?

¿Encuentras el equilibrio?

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